La iniciativa busca acercar la lectura a personas cansadas, dispersas o que compran libros con mucha esperanza y poca continuidad.
Una biblioteca municipal presentó esta semana una nueva sección experimental dedicada a libros que avanzan solos cuando detectan que el lector ya no puede más. Según los encargados, los ejemplares están diseñados para pasar páginas de manera autónoma, resumir capítulos difíciles y suspirar con paciencia cuando alguien vuelve a leer el mismo párrafo por cuarta vez.
La medida fue bien recibida por estudiantes, trabajadores agotados y personas que dicen “este año sí voy a leer más”, pero se duermen apenas aparece una introducción de doce páginas.
Expertos en hábitos de lectura explicaron que el sistema no reemplaza la experiencia literaria, sino que la adapta a la vida moderna, donde muchas personas tienen más marcadores que tiempo disponible. Algunos libros incluso incluyen una función especial llamada “léeme como si fuera chisme”, que transforma textos complejos en relatos más fáciles de seguir.
La biblioteca anunció que el próximo paso será habilitar una sala de lectura con sillones que no juzgan, café ilimitado y una alarma suave que diga: “tranquilo, por lo menos lo intentaste”.









